Hoy en día está de moda en las noticias la ingente cantidad de productos bancarios existentes en el mercado financiero. ¿Pero de verdad sabemos en qué consiste cada uno de ellos y que pasaría si nuestro banco se va a pique? Aquí se realizará una lista de los principales productos ofertados por nuestra entidad y una puntuación del riesgo que acarrea cada uno de ellos.
1. Depósitos.
El deposito más conocido y utilizado en el día a día son las Cuentas corrientes. El propietario de la cuenta corriente puede
disponer de su dinero en cualquier momento a través de ventanilla, el cajero automático
o por ejemplo un cheque. En ella se puede pasar cualquier tipo de factura.
Otro tipo de depósitos
muy conocido por la mayoría de clientes son los plazos
fijos. Aquí el depositario (es decir
nosotros), se compromete a mantener una cantidad de dinero durante un periodo
de tiempo acordado con nuestra entidad. Por ello, recibiremos una
contraprestación en forma de interés que
nos liquidarán cada cierto tiempo en nuestra c.c. Finalizado el plazo
acordado volveremos a disponer de nuestros ahorros. Este tipo
de productos se caracterizan por su seguridad, sencillez y un nivel alto de
liquidez.
La seguridad de los
depósitos podemos calificarla de 9,9/10, ya que el fondo de garantía asegura
hasta 100.000 euros por entidad y cuenta para este tipo de productos.
2. Pagarés.
Un pagaré es un documento, generalmente un papel, que marca una promesa
incondicional de pago. Debe contener a la persona beneficiara del pagaré
(física o jurídica) y la fecha en la cual el pago se hará efectivo. El pagaré bancario
son títulos de deuda emitidos por la entidad en cuestión.
El producto
tiene un mayor riesgo que los depósitos, ya que no tienen la protección del
fondo de garantía depositaria, si bien el riesgo puede verse mitigado si el estado
intervieniera a la entidad (como es el caso de Bankia) debido a la recapitalización.
Seguridad 6,5/10 por tanto el interés solicitado debe de ser mayor a los depósitos.