La baja productividad española (factor clave para explicar un crecimiento económico sostenible), ha encendido las alarmas de los pensadores económicos del siglo XXI. El que tengamos un modelo de crecimiento apoyado por sectores poco innovadores, no ayuda a mejorar dicha tasa.
Este
hecho, ha sido una rémora en el comportamiento de la tasa de
competitividad de productos españoles, perjudicando en gran medida una
balanza exterior maniatada hace mucho tiempo a causa de este problema y
sostenida por el turismo con la incertidumbre que ello conlleva, debido a
la dependencia del sector a una coyuntura internacional favorable y a
factores externos como el clima. El grave error se centra en incorporar
masivamente los factores productivos sin centrarnos en cómo utilizarlos
de manera eficiente. De ahí datos tan increíbles como que un alemán
produce en cinco horas lo mismo que un español en nueve.
Así
España, con una tasa de productividad 1% anual, se encuentra apoyada
únicamente por, 1,2 puntos porcentuales en intensidad I+D, mientras que
la tasa alemana crece a mas de 1,5% apoyada por más de 2,5 puntos
porcentuales de intensidad I+D.
Centrémonos un poco más en el estudio de la productividad y desglosémosla en sus tres factores explicativos: